INFORME DE ZENTRIX CONSULTORA
28-12-2025
Salarios que no alcanzan, consumo en retroceso y una sociedad en ajuste
22:27 |
El cierre de 2025 deja un diagnóstico económico contundente. Casi 8 de cada 10 argentinos consideran que su salario pierde poder de compra frente a una inflación que en los últimos meses viene al alza. Por otra parte, el 55% de los encuestados muestra un fuerte rechazo hacia la figura del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia.
De acuerdo con los datos del último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por Zentrix Consultora, el 77,6% de los argentinos afirma que su salario perdió frente a la inflación y ese deterioro se refleja directamente en la autopercepción social: el 64% de la población se identifica hoy como clase media baja o baja, evidenciando la presión sostenida sobre los ingresos reales a lo largo del año. En paralelo, la percepción sobre la situación económica del país se deterioró con fuerza: el 55,3% la califica como negativa, muy por encima de la evaluación de la situación personal, lo que confirma un clima macroeconómico percibido como más crítico que la experiencia individual.
A este escenario se suma un deterioro institucional relevante. La desconfianza en las cifras oficiales del INDEC volvió a aumentar en diciembre, en un contexto marcado por la controversia en torno al EMAE. Así, el 59,7% de los encuestados que afirma no sentirse representado por el dato de inflación que publica el organismo público. Con salarios que no alcanzan y precios percibidos como desalineados, el cierre del año encuentra a una porción creciente de la población ajustando consumos, postergando gastos y enfrentando mayores dificultades para llegar a fin de mes, en un clima generalizado de incertidumbre económica.
Fin de año. El impacto del deterioro del ingreso se refleja con claridad en el consumo de fin de año. El 48,5% de los encuestados afirma que su gasto para las fiestas resultará inferior o muy inferior al del año pasado, en línea con la pérdida de poder adquisitivo registrada durante 2025. La mesa de Navidad y de Año Nuevo aparecieron como indicadores concretos del ajuste cotidiano: menor volumen de consumo, sustitución de productos y una conducta defensiva que reemplaza al consumo expansivo tradicional para el fin de año.
La presión sobre el bolsillo se profundiza al analizar la posibilidad de tomarse vacaciones. El 39,3% de la población declara no contar con recursos económicos para viajar este verano, convirtiendo al acceso al descanso en un umbral social que separa estabilidad de vulnerabilidad. Incluso entre quienes mantienen alguna capacidad de viaje, predominan estrategias de ajuste como escapadas cortas o turismo de cercanía, confirmando que el recorte es una decisión económica forzada.
Este clima se sintetiza con claridad al pedirle a los encuestados que definan 2025 con una sola palabra. La nube de respuestas está dominada por términos de fuerte carga negativa como desastre, destrucción, horrible y espantoso, lo que expresa una vivencia social marcada por el deterioro y el malestar. En contraste, esperanza emerge como la principal palabra positiva, pero lo hace asociada a una expectativa futura.
La coexistencia entre un léxico mayoritariamente ligado a la crisis y la incertidumbre económica y social, y la presencia persistente de la esperanza, refleja con precisión el cierre de 2025: salarios que no alcanzan, consumo ajustado y un clima generalizado de fragilidad. El resultado es un balance social predominantemente negativo, atenuado por la expectativa de que el año siguiente pueda marcar un punto de inflexión a través de cambios concretos.
AFA, Tapia y las SAD. El debate en torno a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se consolidó en diciembre como uno de los focos de mayor polarización política y simbólica del año. La figura de Claudio “Chiqui” Tapia registra una imagen negativa mayoritaria del 54,7% a nivel nacional, con niveles de rechazo que escalan hasta el 85,6% entre los votantes de Javier Milei. Este patrón confirma que el conflicto excede la gestión deportiva y se inscribe en una disputa más amplia sobre modelos de organización, regulación y control en el fútbol argentino.
En ese marco, la discusión sobre las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) aparece como una grieta perfecta, sin consenso social. La opinión pública se divide prácticamente en mitades, con un fuerte respaldo a la apertura al capital privado entre el electorado oficialista y un rechazo estructural en los sectores opositores. Más que un debate futbolístico, el posicionamiento frente a la AFA y las SAD funciona como un “proxy” ideológico: Tapia no emerge como liderazgo transversal, sino como una trinchera simbólica dentro de una disputa política que atraviesa al deporte más importante de Argentina.