Pragmatismo político y necesidad económica, una aproximación a China

12:07 | La peor cara de la escasez de reservas es que no solo acordó nuevamente la prolongación del swap vía un preciso trabajo del equipo económico, sino que además el presidente Milei viajará a China para mantener una reunión bilateral con el líder comunista Xi Jinping.

No solo no voy a hacer negocios con China, no voy a hacer negocios con ningún comunista” (…) “Yo soy un defensor de la libertad, de la paz y de la democracia. Los chinos no entran ahí”. Estas frases eran pronunciadas por Javier Milei antes de asumir la presidencia en una entrevista con Tucker Carlson que había resonado en gran parte del mundo. Esta demostración de no alineación era una novedad para Argentina, entendida no desde el punto de vista geopolítico sino económico. Este bloque de “países comunistas” son, entre otros, los dos principales socios comerciales del país: China y Brasil, además de ser los principales acreedores en términos de saldo de comercio internacional, con -9.225 millones de dólares y -5.475 millones de dólares de déficit respectivamente.

Dejar de exportar 17 mil millones de dólares como hacemos a estas dos naciones por ideología política hubiera sido uno de los peores errores en materia económica, sobre todo por lo cerrados que son los mercados globales en términos de ingreso principalmente de materias primas, sobre todo soja y trigo. El esquema de necesidades del histórico modelo agroexportador argentino requiere de una serie de alianzas estratégicas que permitan colocar más del 20% de las exportaciones en actores que no tengan inconvenientes en materia social-ambiental y reciban esos productos de forma constante. China, en 2023, recibió 1.253 millones de dólares en Soja mientras que otro país comunista como Vietnam 1.088 millones de dólares, en soja y poco más de 800 millones en exportaciones de Maíz.

Dejar de lado a China solamente representaría inicialmente, un pago casi inmediato de U$S 4.900 millones de dólares por el swap, una suerte de préstamos del Banco Popular Chino (BPOC), mientras escasean las divisas necesarias para hacerle frente a los requerimientos del circuito importador, pero también dentro del flanco monetario debido a que tendríamos nuevamente reservas netas negativas, después de tanto esfuerzo y trabajo de la autoridad monetaria. Obviamente uno no puede ser ingenuo con este asunto: mientras que a China le representa algo minúsculo en su activa política en la región, Argentina se subsume en la necesidad y pagaría 6.1 puntos anuales por sostener este crédito, ya que se estima que lo que paga el país es 400 puntos básicos por encima de la tasa Shibor -tasa promedio de 18 bancos chinos- a 1 año que actualmente se encuentra en 2.1%.

La peor cara de la escasez de reservas es que no solo acordó nuevamente la prolongación del swap vía un preciso trabajo del equipo económico, sino que además el presidente Milei viajará a China para mantener una reunión bilateral con el líder comunista Xi Jinping. ¿Lo imaginamos pidiendo por elecciones democráticas, la liberación de los uigures esclavizados, o lo veremos más cercano al trato cordial? Claramente la posibilidad de incrementar el flujo comercial que el año pasado dio como resultado unas exportaciones de apenas 5.270 millones contra casi 14500 millones de importaciones nos hacen pensar que lo veremos en un plan conciliador y es lo que demanda este complejo histórico.

Podemos esperar incluso que la fecha de llegada al gigante asiático sea el 4 de julio, el Día de la Independencia Norteamericana, el momento más importante de lo que llama “el mundo libre”, contrario totalmente a lo que pregona el régimen comunista.

En este aspecto, es clave el pragmatismo de la canciller Diana Mondino, quien ha hecho demostrados esfuerzos para sostener el entramado comercial del país a pesar de toda la verborragia presidencial. La conflictividad no solo fue con China: la canciller tuvo que activar todo el arsenal para desarmar la tensión con Colombia, rearmar el vínculo fructífero que el actual funcionario Daniel Scioli había armado en Brasil y buscó relativizar el intercambio entre nuestro mandatario y el presidente español, Pedro Sánchez. Todo en apenas 6 meses de gestión.

El escenario externo es clave: En 2023 Argentina registró un déficit en su Balanza comercial de 6.928 millones de dólares, un 1,1% de su PBI, lo que supone un cambio importante dado que el año anterior registró un superávit que fue de 6.923 millones de dólares, el 3,03% del PBI. Gran parte de lo que puede suceder en términos sociales y estructurales del país dependen de un superávit externo sostenido.

En virtud de recuperar esa positividad del comercio exterior, es vital para la sanidad de la macro local el fomento a las exportaciones y dejar de pensar en “vivir con lo nuestro” que genera un fuerte atraso en varios lados, sobre todo en el tecnológico, el comunicacional y el salarial. Una economía mercadointernista a la larga trae menores salarios en moneda dura -dólar libre-, más pobreza, problemas permanentes con la provisión de bienes y servicios necesarios para la productividad y extinción del ahorro.

Por eso, considero fundamental la aplicación del pragmatismo para dejar en declamaciones públicas -que espero sean cada vez menos frecuentes- las diferencias ideológicas con otros mandatarios y generar mercados más amplios, complementarios a nuestras necesidades, llevando valor agregado que con el tiempo nos dejará crecer de forma sostenida.
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