Problemas de Fondo (Monetario)

16:35 | El FMI, institución en la que Cambiemos terciarizó la conducción económica y hasta su propio destino, es la voz responsable que faltaba ser oída desde las PASO. Hoy están en el país. Y todos estamos escuchando.
Hace tan solo dos meses escribíamos sobre la evaluación que el FMI hacía del cumplimiento de metas del programa que tiene Argentina con el organismo para el primer trimestre del año. Decíamos que al buen alumno se lo felicitaba, pero al mismo tiempo se revisaban a la baja las proyecciones de crecimiento y al alza las de inflación. En ese momento, la corrección llevaba la inflación de 2019 a un proyectado de 40,2%. Pasados estos dos meses, tras las PASO y en medios de los rumores y trascendidos de las reuniones de una nueva misión del Fondo, es tan solo un sueño pensar que la inflación bajará del 50%, mientras que el salario real caerá nuevamente y la economía se achicará más de lo previsto.

El FMI, institución en la que Cambiemos terciarizó la conducción económica y hasta su propio destino, es la voz responsable que faltaba ser oída desde las PASO. Hoy están en el país. Y todos estamos escuchando.

¿Qué se espera del FMI? Que haga el desembolso esperado por los resultados del segundo trimestre (que el gobierno asegura cumplidos debidamente) para no comprometer el programa financiero de la Argentina hasta fin de año. Son USD 5.400 millones que son más necesarios que nunca dado el contexto. La alta volatilidad e incertidumbre de nuestros mercados financieros han incrementado presiones en el camino hacia 2020. Por ejemplo, hoy es un problema la muy probable no renovación de LETEs, algo que era “automático” meses atrás, en medio de la artificial paz cambiaria. Entre hoy y mañana se desarrollan licitaciones que buscan renovar vencimientos por USD 1.650 millones, de los cuales USD 909 millones están en manos del sector privado (mayoría de pequeños ahorristas). La no renovación implica cubrir con reservas estos compromisos.
Esto se da en un contexto de mayor demanda de dólares general, normal en un año electoral, pero que se acentuó y profundizó ante el resultado de las PASO como catalizador de incertidumbre en el marco de una política económica con pies de barro. En este sentido, poco ayudaron trascendidos como el de ayer sobre la consideración del FMI de “vacío de poder”. Los mercados reaccionaron a estos rumores hoy martes; el riesgo país subió a 2.001 puntos básicos, el dólar subió a $58 pero fue contenido con intervenciones del BCRA por USD 302 millones, un esfuerzo muy grande para un solo día. A su vez, bonos y títulos argentinos cayeron fuertemente.

Si uno le debe a un banco 100 dólares es problema de uno; si uno le debe a un banco 100 millones de dólares el problema es también del Banco. Argentina no es un deudor más del FMI. Si contamos todos los acuerdos stand by del Fondo, los arreglos extendidos y líneas de crédito flexibles, nuestro país explica el 33% del dinero que el FMI tiene acordado. Si solo nos concentramos en lo efectivamente prestado (no contabilizamos las líneas de crédito flexibles, por ejemplo, que no han sido utilizadas por México y Colombia a pesar de ser acordadas), Argentina concentra el 63% del dinero que el FMI tiene colocado.

¿Qué significa esto? Que ha sido una decisión política del FMI como institución y de su exdirectora Lagarde en particular jugarse un pleno por Argentina y por la administración Macri. Y los resultados fueron pésimos. Los destinos de ambos hoy están atados. Es también problema y responsabilidad del Fondo esta situación. Argentina firmó el acuerdo stand by más ambicioso de la historia del FMI. Las metas y proyecciones de crecimiento e inflación respondían a modelos teóricos que no necesariamente explicaban el proceso económico que atravesaba la Argentina de Macri inserta en plena corrida cambiaria y con sus fragilidades expuestas tras un proceso récord de toma de deuda.

En este sentido, las dudas que se establecen sobre los desembolsos pendientes abren preguntas a problemas mayores. Si el FMI decidiese no desembolsar (hecho de baja probabilidad a juicio de quien escribe) entonces estaría dejando caer a la Argentina que hasta hace cinco minutos proyectaba recuperándose. No solo sería un fracaso para nuestra economía (que ya ha fracasado en este proceso: el 35% de pobreza, el 10,1% de desocupación y el 50% de inflación así lo indican), sino también del Fondo Monetario, institución que por evitar “la vuelta del populismo”, terminó financiando una populista fuga de divisas financiada con reservas prestadas.

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