Pensar a largo plazo, clave para el desarrollo de la Argentina

19:10 | La buena noticia es que se han empezado a hacer algunas de las reformas que van a permitir construir un futuro con bienestar.

Argentina me trae grandes recuerdos. Su gente, sus paisajes, sus ideas y la comida de esta gran nación, donde fui director del Banco Mundial entre 2002 y 2007, forman parte de los mejores momentos de mi tiempo en esta institución.

Al volver al país, me encontré una Argentina que está en busca de un camino hacia un crecimiento sostenido impulsado por el sector privado. Se empieza a ver una Argentina que piensa su desarrollo a largo plazo. Todo un desafío para un país, que se caracterizó por su volatilidad económica e institucional.

Desde 1950, el país vivió un tercio del tiempo en recesión, tuvo unas 14 crisis y con cada una el PIB se contrajo un 3.5% en promedio. Así es muy difícil desarrollar políticas de largo plazo y avanzar en el desarrollo.
 

La buena noticia es que se han empezado a hacer algunas de las reformas que van a permitir construir un futuro con mayor bienestar para todos.

El primer paso, ya empezado, implica avanzar hacia un camino de estabilidad macroeconómica y así reducir la volatilidad. Las vulnerabilidades fiscales y las emisiones de deuda pueden afectar la economía real.

Para aumentar la confianza, sostener la consolidación fiscal es un buen primer paso. En los últimos 60 años, Argentina tuvo déficit fiscal en promedio de 4.4% del PBI. El esfuerzo fiscal, que Argentina hizo en 2018 es grande y se ven los resultados: en el primer trimestre de 2019, el país tuvo superávit primario por primera vez en siete años.

Una vez lograda la estabilidad, potenciar la apertura al mundo, maximizando las oportunidades de exportar y de diversificar mercados, permitirá generar empleos de mayor calidad y aumentará la productividad. La agenda de reformas microeconómicas, incluyendo reformas regulatorias y de promoción de la competencia, es clave para avanzar en este camino.

La promulgación de la nueva Ley de Competencia en mayo de 2018, es otro paso en la dirección correcta. Argentina tiene uno de los mercados más concentrados de Latina América. La nueva ley permitirá avanzar hacia la creación de la nueva autoridad nacional y la reglamentación del programa de clemencia. Y así beneficiar a los consumidores con una oferta de productos y servicios mas competitiva.

Esta mayor internacionalización debería estar acompañada de una agenda que promueva el desarrollo del Capital Humano. En Argentina, un estudiante recibe en promedio unos 13.1 años de educación, pero lo que va a aprender realmente esa persona equivale a haber tenido una educación de 8.9 años. Entonces avanzar en reformas que mejoren la calidad de la educación es un aspecto clave para lograr un desarrollo de largo plazo.
 

En términos de profundizar la inclusión social veo que han habido grandes avances. Del Plan Jefes y Jefas de Hogar se pasó a expandir las asignaciones familiares tanto para trabajadores formales como informales. El Banco Mundial apoya el Sistema de Asignaciones Familiares administrado por ANSES, que cubre a 9 millones de menores de 18 años.

En los últimos años se mejoraron fuertemente los sistemas para identificar a posibles beneficiarios, gracias a lo cual cerca de 300.000 niños que tenían derecho comenzaron a recibir sus asignaciones (incluyendo unos 100.000 que ahora reciben una asignación universal por hijo).

En el área institucional, Argentina ha logrado avances en políticas de fortalecimiento institucional. La sanción de la Ley de Responsabilidad Penal Empresarial y la mejora notable en el ranking del Índice Global de Datos Abiertos, en el que el país pasó del puesto 54 al 17, son buenos ejemplos de ello. Pero más allá de estos logros, persisten desafíos.

Profundizar diálogos sobre cómo fomentar y fortalecer las instituciones básicas, promover pesos y contrapesos eficaces entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, y garantizar la rendición de cuentas, permitirá aún más avanzar hacia un desarrollo sostenido.

Finalmente, el crecimiento no podrá ser sostenible si no contempla la protección del medio ambiente. El capital natural del país aún tiene gran potencial para contribuir a un modelo más abierto y competitivo en sectores tales como la actividad forestal, la pesca, las energías renovables, y las áreas protegidas y paisajes únicos para el turismo.

Para aprovechar esas oportunidades, sería clave cambiar el modelo extractivo que ocasionó la pérdida del 21% de los bosques entre 1990 y 2014 y consolidar un marco legal que atraiga inversiones privadas. El reciente ejemplo del programa Renovar, que desde el Banco Mundial apoyamos, va en esta dirección: diversificar la matriz energética con un 20% de energías renovables para el 2025 con el aporte de US$ 4 mil millones por parte del sector privado.

Continuar avanzando en una agenda de reformas en estas áreas contribuirá a sentar las bases de un crecimiento inclusivo para que Argentina vuelva a ocupar los primeros puestos entre las economías del mundo. Afortunadamente, el país tiene todo para lograrlo.

 

 

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